Diario de Barcelona. N.173, 21 June 1856 (page 5092)

Published by Robert Coldwell on

    From the Independencia belga we take the following news about a musical guitar competition, which we have no doubt will be read with pleasure by our readers.

    The generous thought of the Russian Makaroff, worthy of a true aficionado of the enchanting art of music, must find an echo throughout Europe and especially in our Peninsula, where the guitar was born, that sweet heir of the harmony of the Greek lyre and of the lute so deftly plucked by the enthusiastic troubadours of the Middle Ages.

    The guitar, that truly national instrument that the absurd despotism of the capricious Deity that is called fashion, has come to tear in our days from the hands of the Spaniards of distinction, to leave it relegated in the four kingdoms of Andalusia to be the orchestra and the soul of the dances of the candle and the instrument with which all the jaleos and popular songs of that region are accompanied, has deserved or fix currently the attention of an amateur of the North. We believe that in the homeland of Sors, Aguado, Huerta, Carnicer, Ciebra, Sanz and so many other famous composers and guitarists, the next contest to which we refer cannot but be regarded with interest.

    “Among the musical instruments condemned by fashion to a hard ostracism is the guitar whose extraordinary vogue in another time, has become today the most disconsolate indifference or the most bitter since. The guitar was accused of being insufficient and unfit for the expression of serious music and the efforts of the indisputable talent of Mauro Juliani, who was undoubtedly the first composer and guitarist ever known, were not enough to rehabilitate the lost credit of this instrument.

    “We would have to write a lot to explain the cause of such a decline, one of the most rapidly verified in our time, so rich in events of the same kind; but we will limit ourselves to indicate the main causes that have produced this postponement of the guitar, which consist evidently, in our opinion, in the lack of perfection of its mechanical means and in the complete nullity of modern musical compositions written for this sweet instrument. In recent years the players of Vienna have worked hard, although with little success, to improve the harmonic conditions of the guitar.

    “One of the most distinguished philharmonic players in Russia, Mr. Nicholas Makaroff, guided by his ardent love of music in general and of the guitar in particular, has just proposed a competition through one of the most authoritative organs of the Muscovite press, the St. Petersburg Gazette, the object of which will be to excite the emulation of players and composers, and to reconquer for the guitar an honored place among the salon instruments. This competition, which is to take place in Brussels, will be divided into two sections; in the first a prize of eight hundred francs will be awarded to the best composition written for guitar, and an honorable mention of five hundred francs to the one rated second by the judges.

    “Two other prizes of eight hundred and five hundred francs will also be awarded to the makers of the two best guitars, of large size and with ten strings, which meet the desirable conditions in any perfect instrument, that is, fullness, sweetness and sonority of voices.

    “The musical pieces must be written for guitar of six or ten strings, and with or without piano accompaniment. The same composer may win both prizes if his works are qualified as the two best of those submitted. The first condition of the contest is that the written music must be performable, not allowing those fantastic lucubrations, which usually cannot be interpreted by anyone, not even by their own authors.

    “The guitars and compositions must be sent to the Russian legation in Brussels before the last day of November 1856.”


    De la Independencia belga tomamos las siguientes noticias acerca de un concurso musical de guitarra, que no dudamos serán leídas con gusto por nuestros lectores.

    El generoso pensamiento del ruso Makaroff, digno de un verdadero aficionado al arte encantador de la música, debe hallar eco en toda Europa y especialmente en nuestra Península, donde ha nacido la guitarra, esa dulce heredera de la armonía de la lira griega y del laud tan diestramente pulsado por los entusiastas trobadores de la Edad Media.

    La guitarra, ese instrumento verdaderamente nacional que el absurdo despotismo de la Deidad caprichosa que se llama moda, ha venido á arrancar en nuestros días de las manos de las españolas de distincion, para dejarlo relegado en los cuatro reinos de Andalucía á ser la orquesta y el alma de los bailes del candil y el instrumento con que se acompañan todos los jaleos y cantos populares de aquella region, ha merecido o fijar actualmente la atención de un aficionado del Norte. Creemos que en la patria de Sors, Aguado, Huerta, Carnicer, Ciebra, Sanz y tantos otros célebres compositores y guitarristas, no puede menos de mirarse con interés el próximo concurso á que nos referimos.

    «Entre los instrumentos de música condenados por la moda á un duro ostracismo se encuentra la guitarra cuya boga estraordinaria en otro tiempo, se ha convertido en el día en la mas desconsoladora indiferencia ó en el mas amargo desde. La guitarra fué acusada de insuficiente é inhábil para la espresion de la música seria y no bastaron los esfuerzos ni el indisputable talento de Mauro Juliani, que ha sido sin duda el primer compositor y guitarrista que se ha conocido, para rehabilitar el perdido crédito de este instrumento.

    »Mucho tendríamos que escribir para esplicar la causa de semejante decadencia, una de las que con mas rápidez se han verificado en nuestra época tan fecunda en sucesos de igual género; pero nos limitaremos á indicar las principales causas que han producido esta postergacion de la guitarra, que consisten evidentemente, en nuestro concepto, en la escasa perfección de sus medios mecánicos y en la completa nulidad de las modernas composiciones musicales escritas para este dulce instrumento. En estos últimos años los tocadores de Viena han trabajado con empeño, aunque con poco éxito, por mejorar las condiciones armónicas de la guitarra.

    »Uno de los filarmónicos mas distinguidos de Rusia, M. Nicolás Makaroff, guiado por su ardiente amor á la música en general y á la guitarra en particular, acaba de proponer un concurso por medio de uno de los órganos mas autorizados de la prensa moscovita, la Gaceta de San Petersburgo, cuyo objeto será escitar la emulacion de los tocadores y compositores, y reconquistar para la guitarra un honroso lugar entre los instrumentos de salon. Este concurso, que debe tener lugar en Bruselas, se dividirá en dos secciones; en la primera se adjudicará un premio de ochocientos francos á la mejor composicion escrita para guitarra, y un accesit de quinientos francos á la calificada en segundo lugar por los jueces.

    »Se concederán tambien otros dos premios de ochocientos y quinientos francos á los constructores de las dos mejores guitarras, de gran tamaño y con diez cuerdas, que reunan las condiciones apeticibles en todo instrumento perfecto, esto es, plenitud, dulzura y sonoridad de voces.  

    »Las piezas musicales deberán escribirse para guitarra de seis ó diez cuerdas, y con acompañamiento de piano ó sin él. El mismo compositor podrá alcanzar los dos premios si sus obras son calificadas como las dos mejores de cuantas se hayan presentado. La primera condicion del concurso es que la müsica escrita sea ejecutable, no almitiendo por tanto esas lucubraciones fantasticas, que de ordinario no pueden ser interpretadas por nadie, nie aun por sus propios autores.

    »Las guitarras y las composiciones deben remitirse á la legacion Rusa en Bruselas antes del último dia de noviembre de 1856.»


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